Te presentamos al mejor amigo de Deep Freeze

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Te presentamos al mejor amigo de Deep FreezeCada día se reciben más amenazas.  Los cibercriminales son muy camaleónicos. Gracias a Internet, ahora se apoyan colectivamente por todo el mundo en pos de objetivos comunes. Los avances de la tecnología les permiten ocultar su verdadera identidad y actuar como si fueran prácticamente invisibles.

Hablemos, por ejemplo, del mayor juicio de la historia en EE. UU.: Albert González, de 28 años, consiguió robar 170 millones de tarjetas de crédito y claves de cajeros automáticos. Se infiltró en redes WiFi sin proteger de comercios minoristas y colocó códigos maliciosos en sus sistemas. De esta manera, abrió una puerta trasera para colarse en sus redes y acceder a datos de transacciones.

Aunque el cifrado puede proteger a routers inalámbricos, un cifrado sencillo es fácil de descifrar. Entonces, ¿qué solución existe? Pues recurrir al mejor amigo de  Deep Freeze Anti-Executable. ¿Cómo funciona? Las soluciones más corrientes de antivirus bloquean las amenazas al cotejarlas con una lista negra… como si fuera un cartel con los retratos de los criminales más buscados.

El problema de este método es que primero hay que pillar a las amenazas haciendo algo malo para poder incluirlas en la lista negra. La peculiaridad de Anti-Executable es que funciona confeccionando una lista de invitados VIP… si no estás en la lista no entras. Y no se hacen excepciones. Lo bueno de esta solución es que el código malicioso desarrollado por Albert González no habría funcionado si se hubiera instalado Anti-Executable.

Es muy sencillo y eficaz a la vez. Lo cierto es que una única capa adicional de software podría haber evitado que 170 millones de tarjetas de crédito cayeran en manos de un ladrón. Anti-Executable te cubre las espaldas, te protege frente a las amenazas que tu antivirus pasa por alto. Me gusta sentirme protegido, ¿y a ti?

Más información sobre Anti-Executable

Ryan Majeau

Web/Social Strategist

Ryan loves technology, reading and writing about new trends or playing with new gadgets—and yes he uses three monitors. Ryan is guilty of drinking the kool-aid every now and then, is a bit of a Facebook junkie and a devout Apple fanboy (in case you couldn’t tell).

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